El desafío energético
La energía es un asunto tan serio que la aproximación más responsable sólo puede partir de los datos y las previsiones que ofrecen los expertos. He aquí algunos: la demanda de energía primaria crecerá un 50% en los próximos 22 años, hasta alcanzar 17,1 giga-toneladas equivalentes de petróleo (Gtep*) en 2030. En esa fecha, tan distante para la vida de una persona, pero tan próxima en términos energéticos, los combustibles fósiles seguirán estando en el origen del 80% de la energía primaria del Planeta. En el caso de la electricidad, el 70% del total será generada con carbón, gas y fuel-oil. Por contrapartida, sólo una quinta parte de la energía eléctrica procederá de fuentes renovables, cuota que el caso de Europa se elevará al 27%.
En la vertiente cualitativa, la energía se ha convertido en un argumento geopolítico de primera magnitud. El mundo ha iniciado una nueva etapa caracterizada por la multipolaridad. No sólo es una cuestión de reequilibrio de las poderes militares, sino también políticos y económicos. Curiosamente, la historia enseña que la existencia de una única superpotencia, como se dio desde el desplome de los regímenes soviéticos hasta fechas recientes, es una situación atípica. Los centros de decisión del planeta son varios, están distantes y evidencian comportamientos distintos.
Muchas de estas conductas políticas han encontrado en la energía un cauce de expresión. Los recursos energéticos y su comercio son el combustible básico de la política con mayúsculas que practican países como Rusia, Irán o Venezuela. Para otros, como los principales países árabes exportadores de petróleo, los ingresos generados por el oro negro se han convertido en un potente instrumento de inversión internacional a través de los fondos soberanos. Y, mientras unas naciones invierten sus excedentes en negocios tradicionalmente "occidentales", otras introducen tensiones en los mercados globales ante la necesidad de cubrir sus necesidades de energías primaria y final para seguir creciendo, como es el caso de China e India.
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Por Honorato López Isla, vicepresidente primero y consejero delegado de Unión Fenosa.





